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ASAPAR: Investigación actual de la artritis |
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Asociación Salmantina de Pacientes con Artritis
Información sobre la investigación actual de la artritis |
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Debido a que la Artritis tiene una relativamente
alta incidencia entre la población (se estima alrededor del 0,5% al
1%), y por lo invalidante de esta enfermedad, hay a nivel mundial una
mayor concienciación sobre el problema, y por lo tanto existen varias
líneas de investigación abiertas.
Aunque todavía no existe un tratamiento que cure
por completo la AR, por lo menos ya se dispone de buenos medicamentos
antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME), que mejoran mucho
el estado general, retrasando el daño en las articulaciones.
| ¿Cómo se desarrolla la investigación de la Artritis? |
La investigación acerca de la
artritis se puede dividir en dos grandes bloques: uno
el que se refiere a la ciencia básica, en el que se incluyen
todos aquellos estudios que van dirigidos a la investigación
acerca de las causas que provocan la enfermedad y acerca
de los factores que pueden inducir que se desarrolle la
misma, una vez que la causa principal ya ha actuado.
En este sentido se está trabajando sobre
el posible papel como inductores de la enfermedad de agentes
como bacterias y virus, sobre el papel que desempeñan los
genes (la herencia), el medio ambiente (sustancias tóxicas,
clima, alimentos...), las hormonas;y un gran grupo de trabajos
dirigidos a esclarecer el papel que juega el sistema inmunitario
(las defensas) en la enfermedad; también la experimentación
de los fármacos en el laboratorio, respecto a los fármacos
antiinflamatorios, los fármacos modificadores de la enfermedad
(metotrexato, azatioprina, sales de oro, leflunomida, cloroquina,
ciclosporina A) y nuevas tendencias como anticuerpos monoclonales,
la plasmaféresis, irradiación linfática, drenaje del
conducto
torácico, sinovectomía química o isotópica
(anticuerpos
monoclonales).
El otro gran bloque de investigación
lo podemos llamar como de estudios clínicos, incluyéndose
en este grupo todos aquellos estudios que analizan tanto
el efecto de los fármacos sobre los pacientes, como los
efectos secundarios que se pueden producir y la forma de
evitar o minimizar estos efectos. En este sentido se hacen
estudios comparando dos o más fármacos entre sí, o un
fármaco
con placebo (esto quiere decir que la persona que se asigna
como placebo no se le da la medicación que se está probando),
con la finalidad de encontrar fármacos más eficaces o con
menos efectos secundarios, encontrar el momento más idóneo
para la utilización de determinados fármacos, y la gran
asignatura pendiente: el encontrar un fármaco o medida que
sea capaz de inducir la remisión (curación) de la enfermedad.
En este segundo bloque se trabaja también
sobre cuestiones como encontrar parámetros que midan el
estado real de la actividad de la enfermedad (lo que puede
ayudar a planificar la estrategia de tratamiento), el estado
funcional del paciente (es decir, de que forma está afectado
para la realización de actividades de la vida diaria) y
el estado global de bienestar del paciente. Se investiga
sobre medios que permitan adelantar el posible pronóstico
de un enfermo concreto, de forma que pueda influir en modificar
la medicación, y sobre parámetros que midan el efecto real
de la actuación multidisciplinaria (medicación,
rehabilitación,
fisioterapia, cuidados de enfermería, apoyo psicológico...)
sobre el enfermo.
Todos los implicados en el cuidado de
los pacientes con AR, médicos y profesionales asociados,
enfermos e industria farmacéutica deben estimular, favorecer
y colaborar en la investigación sobre los diversos aspectos
de la enfermedad. Ello permitirá un mejor conocimiento de
la misma para ofrecer en el futuro mayores expectativas
para quienes la padecen.
(extraído de la página de
la LIRE) |

Líneas de investigación
actuales
| Línea de los anticuerpos anti TNF |
Los tratamientos
dirigidos a reducir la acción del Factor de Necrosis Tumoral (TNF) son
los denominados "Tratamientos Biológicos".
Repitamos aquí lo que se entiende por TNF:
Factor de Necrosis Tumoral (TNF): Es uno de los elementos
implicados en el mantenimiento de la inflamación en pacientes con artritis
y es fabricado por células inflamatorias. El TNF es el mensajero de
una proteína (metaloproteinasa) que es culpable de iniciar y magnificar
la reacción de inflamación que padecen los pacientes de AR. El
TNF es
producido por células específicas - macrófagos y
sinoviocitos, que son
las células del revestimiento sinovial. En la inflamación de la
AR,
los niveles de TNF pueden estar presentes en el líquido de las
articulaciones,
así como en el suero.
Los medicamentos biológicos (que son anticuerpos
monoclonales) sobre los cuales se están haciendo los últimos
estudios
clínicos son los siguientes:
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Enbrel (principio activo etanercept)
. Actúa produciendo un inhibidor del TNF mediante la fusión
de una porción de P75 (célula receptora del TNF) con lo
que llamamos la porción de Fe de la cadena de inmunoglobulina
humana. Esta proteína combinada, actúa como esponja y absorbe
el factor de necrosis tumoral (TNF), según está siendo liberado.
Dado que está hecho de componentes humanos, no hace que
el cuerpo produzca cantidades significativas de anticuerpos,
en contra de éste. Se administra a través de inyección
subcutánea
en dosis de 25 mg, dos veces a la semana |
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Remicade (principio activo
infliximab) Bloquea la acción del T.N.F. para reducir la
inflamación. Se administra de forma ambulatoria en forma
de inyecciones intravenosas a cada cuatro u ocho semanas. |
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Humira (principio activo adalimumab)
son anticuerpos monoclonales que actúan bloqueando la actividad
del TNF. Es administrado por inyecciones subcutáneas quincenales
que el mismo paciente aprende a colocarse. Humira ata específicamente
a la TNF-alfa y bloquea su interacción con los receptores
de la superficie TNF de la célula P55 y P75, y así se evita
que se inicien las acciones procoagulantes y proinflamatorias
del TNF.
Se administra cada dos semanas por medio de
inyecciones en el muslo o abdomen. Debe refrigerarse |
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Cimzia (principio activo Certolizumab Pegol) es el primer anti-TNF PEGilado. Es un nuevo anti-TNF que, gracias a su innovador mecanismo de acción y su posología mejorada, pudiéndose administrar por vía subcutánea cada 2 ó 4 semanas, aumenta nuestro arsenal terapéutico en una enfermedad tan compleja como la artritis reumatoide. |
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Prolia (principio activo Denosumab). Denosumab es un medicamento que pertenece al grupo de los anticuerpos monoclonales. Actúa uniéndose a un receptor celular llamado RANKL e impidiendo su
activación, lo que ocasiona una inhibición en la formación de osteoclastos y en su funcionalidad. Estas células están implicadas en la
perdida de masa ósea y por la tanto favorecen la aparición de fracturas. El medicamento se administra a una dosis de 60 mg cada 6 meses. |
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Simponi (principio activo Golimumab). es un medicamento que pertenece al grupo de los anticuerpos monoclonales. Su mecanismo de acción consiste en bloquear el efecto del factor de necrosis tumoral, sustancia que pertenece al grupo de las citocinas y facilita el desarrollo de la respuesta inflamatoria. Es por lo tanto un inhibidor del factor de necrosis tumoral e inmunosupresor (disminuye la respuesta inmunitaria). Se administra en forma de inyección subcutánea. La dosis habitual es 50 mg una vez al mes. |
La investigación con estos medicamentos están dando
resultados muy buenos, aunque obliga a un control permanente para evitar
que se puedan producir efectos secundarios, pues estos medicamentos
bajan las defensas del organismo. El médico reumatólogo
podrá derivar
a estas terapias cuando haya fracasado el tratamiento con otros medicamentos
modificadores de la enfermedad, como pueden ser el Metotrexato, el ARAVA
u otros.
Estos medicamentos por estar en fase de investigación
clínica son todavía bastante caros.

| Fármacos que actúan sobre las células B y T |
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Rituxan (principio activo rituximab) probado
recientemente para personas con AR moderada a severa que
no responden adecuadamente a la terapia con uno o más antagonistas
del FNT (factor de necrosis tumoral). Ataca selectivamente
los linfocitos B, involucrados en la inflamación. Ha mostrado
buenos resultados en combinación con metotrexato.
Se administra mediante infusión lenta por vía intravenosa.
El medicamento debe administrarse en un periodo de varias
horas para evitar y vigilar cualquier reacción alérgica. |
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Orencia (principio activo abatacept)
bloquea la activación de linfocitos
T en personas con AR.Se administra
por vía intravenosa en dosis que varía de 500 a 1000 mg
a 0, 2 y 4 semanas y luego mensualmente. |

Al arsenal terapéutico de la artritis
se ha incorporado recientemente un antagonista del receptor de la
interleucina-1
(una enzima beta-conversora existente en el organismo), medicamento
denominado "Anakinra", con distinto perfil de seguridad e indicado en
pacientes con artritis en los que está contraindicado el
uso de antagonistas del TNF, o sea pacientes con insuficiencia cardiaca
y enfermedad desmielinizante (que son enfermedades que se caracterizan
por la ausencia de melanina que es una vaina que recubre los nervios).
Su uso también podría ser utilizado en pacientes que no toleren
el tratamiento
con medicamentos antagonistas del TNF.
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Kineret (principio activo anakinra)
Al arsenal terapéutico de la artritis reumatoide se ha incorporado
recientemente un antagonista del receptor de la interleucina-1
(una enzima beta-conversora existente en el organismo),
medicamento denominado "Anakinra", con distinto perfil de
seguridad e indicado en pacientes con artritis reumatoide
en los que está contraindicado el uso de antagonistas del
TNF, o sea pacientes con insuficiencia cardiaca y enfermedad
desmielinizante (que son enfermedades que se caracterizan
por la ausencia de melanina que es una vaina que recubre
los nervios). También podría ser utilizado en pacientes
que no toleren el tratamiento con medicamentos antagonistas
del TNF.
Se administra a través de inyecciones diarias
con un dispositivo especial. |
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Actemra o RoActemra (principio activo Tocilizumab). es un anticuerpo monoclonal humanizado que se une al receptor celular de la Interleucina-6. Puede administrarse como monoterapia o asociada a metotrexato. La administración de tocilizumab debe ser una vez cada cuatro semanas por vía intravenosa con una duración de una hora. La dosis recomendada es de 8 mg por kilogramo de peso corporal.
Es posible que en los pacientes con enfermedad hepática o problemas sanguíneos tenga que ajustarse la dosis de tocilizumab o metotrexato o deba interrumpirse el tratamiento |

La investigación genética está en pleno desarrollo
y quizás muy pronto podamos disponer de terapias esperanzadoras.
Nosotros no presentamos aquí su contenido por lo
técnico y especializado del asunto.

El ARAVA (principio activo leflunomida): funciona
de forma parecida al metotrexato, y que previene la inflamación en la
artritis bloqueando una enzima llamada dihidroorotato deshidrogenasa. Pueden
ser utilizadas por pacientes que no toleren el metotrexato.
Contraindicación:
las personas con infecciones activas y a las mujeres embarazadas o lactantes
no deben tomar leflunomida.

Un medicamento para tratar tumores del sistema inmune podría
unirse al arsenal de nuevos fármacos para combatir la
artritis.
Así lo acaba de revelar un estudio realizado en más de un
centenar
de pacientes: tan sólo dos inyecciones del producto mejoran los
síntomas de la enfermedad durante un año.
Lo cierto es que en los últimos años el tratamiento de esta
enfermedad
autoinmune ha experimentado un importante cambio. Hasta entonces,
"teníamos poco que ofrecer al paciente que no responde a la
enfermedad,
entre un 20% y 30% de las personas con artritis", explica José Luis
Marenco, jefe de la sección de Reumatología del Hospital
Universitario
de Valme (Sevilla) y uno de los autores del trabajo.
La enfermedad ha cambiado drásticamente gracias a los fármacos
biológicos que atacan específicamente ciertas moléculas
responsables
de la inflamación, como el tumor de necrosis alfa (TNF alfa, en
inglés) o la interleucina-1.
El anticanceroso que ha evaluado el nuevo estudio (rituximab,
un fármaco obtenido mediante ingeniería genética)
"es, en cierto
modo, una terapia similar, porque es un anticuerpo contra un tipo
celular concreto", precisa Marenco. En este caso, actúa sobre otro
de los protagonistas de la inflamación: una sustancia (CD20) que
se encuentra en los linfocitos B.
El estudio
Este antitumoral se emplea habitualmente para tratar ciertos
linfomas no Hodgkin, pero un pequeño estudio ya había sugerido
que
podría tener su utilidad en la artritis. La nueva investigación,
que hoy publica "The New England Journal of Medicine", lo confirma.
Los autores, procedentes de 11 países (entre ellos España, que
ha aportado una veintena de pacientes de 10 hospitales), evaluaron
a 161 personas divididas en cuatro grupos. Tres de ellos recibían
el rituximab (solo o combinado con dos tratamientos clásicos de
la enfermedad) y el cuarto (grupo control) únicamente metotrexato,
el antirreumático más empleado en la enfermedad. El anticanceroso
se inoculó por vía intravenosa al comienzo del estudio: una
inyección
el primer día y otra a los 15 días.
A los seis meses se vio que los regímenes que incluían el
rituximab
habían conseguidouna mayor respuesta a la enfermedad (mejorías en
el número de articulaciones dolorosas o hinchadas, en la función
física del paciente, en la intensidad de su dolor, en la actividad
inflamatoria, etc.). Entre el 33% y 43% de los voluntarios de estos
grupos respondieron a la terapia, frente a un 13% de los del colectivo
control.
Ventajas y peligros
Algo que ha sorprendido a los autores es el largo tiempo que
se ha mantenido esta mejoría: Tenemos pacientes que llevan dos
años sin que vuelvan a necesitar tratamiento, señala Marenco.
En la mitad de los tratados, la mejoría se prolonga un año,
incluso
más, mientras que en los demás estos cambios duran seis meses.
Por
el contrario, las otras terapias biológicas deben administrarse
en intervalos más breves (de dos veces por semana hasta cada ocho
semanas).
De todos modos, aún pasará un tiempo antes de que el
fármaco
se una a ese arsenal terapéutico. Así, los autores advierten que
todavía es necesario evaluar cuidadosamente las tasas de infecciones
que sufren los pacientes tratados.
Aunque la mayoría de los efectos adversos asociados con las inyecciones
de rituximab fueron medios o moderados (prurito, tos, hipotensión
o hipertensión transitoria), 11 pacientes sufrieron efectos adversos
graves. Uno de ellos falleció por una neumonía, si bien los
autores
no saben si se debe al tratamiento o a una patología previa.
¿Cuánto tiempo?
Desde el pasado mes de diciembre está en marcha un segundo estudio
(con un número de participantes similar al que se acaba de publicar)
que pretende evaluar los niveles de seguridad y eficacia del fármaco,
dice Marenco.
Si atendemos a lo que ocurrió con los anti-TNF, en dos o tres
años podríamos estar utilizando rituximab de modo normal,
explica.
Para este reumatólogo, el trabajo "es un paso más en la
revolución
en el tratamiento de la artritis agresiva que se ha producido en
los últimos cinco años".
Además, el estudio da pie a que se investiguen nuevas vías de
tratamiento, pues también aporta claves sobre la patología: Hasta
ahora, se consideraba que entre los dos tipos de linfocitos del
sistema inmune, los T eran los que tenían un papel patogénico
importante
en la artritis. Pero el trabajo ve que las células B también
tienen
un rol importante sobre la enfermedad.

N.B.: Queremos dejar claro que las investigaciónes
que aparecen a seguir todavía se está probando en cobayas, no
habiendo
sido probado en humanos.
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Un grupo de investigadores
del Departamento de Biología Celular de la Facultad de Biología
de la Universidad Complutense de Madrid ha descubierto que
un compuesto endógeno natural, el péptido intestinal vasoactivo
(VIP), se puede usar de forma eficaz como agente terapéutico
contra la artritis en ratones de laboratorio,
según publica la revista "Nature Medicine". |
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Según una noticia aparecida
en el "Sunday Telegraph", científicos británicos
afirman
haber encontrado la primera evidencia de que la
artritis es curable.
Los investigadores del University
College de Londres dicen haber descubierto la causa de que
el sistema inmune ataque por equivocación a las articulaciones
y al tejido sano de los afectados, y añaden que la curación
pasaría por actuar sobre los linfocitos B, que defienden
al organismo frente a virus y bacterias mediante la producción
de anticuerpos.
Los linfocitos B fabrican accidentalmente
anticuerpos que atacan al tejido sano. En el caso de la
artritis se trata de un ataque sostenido al tejido
articular. "Probablemente, basta con un solo error genético
en la vida para que se desencadene esta reacción, la cual
se convierte en un círculo vicioso". La forma de romper
ese círculo vicioso es emplear fármacos que busquen y destruyan
los linfocitos B, los cuales, al contrario que otras células
inmunes, no son imprescindibles para la mayoría de las personas.
El organismo responde a la destrucción de estas células
fabricando nuevos linfocitos B, y las probabilidades de
que vuelva a suceder el mismo error que desencadenó la enfermedad
son mínimas. |
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El bloqueo de IL-6 con
CIS3 reduce la severidad en AR: Una terapia génica basada
en el gen CIS3, que bloquea la acción de la interleucina
6 (IL-6), puede reducir la severidad de los síntomas asociados
a la artritis (AR), según una investigación publicada
en el último número de "The Journal of Clinical
Investigation".
Un equipo de la Universidad de Kyushu, en Fukuoka, Japón,
ha investigado si el bloqueo de la actividad de la IL-6
con dos genes, el STAT3 y el CIS3, en ratones con artritis inducida
reducía la severidad de los síntomas. "Los resultados
mostraron
que la administración del gen CIS3 en las articulaciones
de los animales disminuía drásticamente la severidad de
la enfermedad. Además, era más eficaz que el gen mutado
STAT3 en cuanto a la reducción de la inflamación",
señala
Akihiko Yoshimura, coordinador del estudio.
Los expertos
explican que la transferencia genética del CIS3 es una alternativa
prometedora para prevenir la destrucción ósea asociada a
la artritis y representa una estrategia terapéutica novedosa
para evitar la destrucción de las articulaciones de esta
enfermedad.
Para administrar los genes los especialistas
utilizaron un adenovirus con garantías de seguridad. No
obstante, reconocen que el adenovirus puede desencadenar
una respuesta inmune si se utiliza de forma continua. "Esperamos
localizar pequeñas partículas o medicamentos que mimeticen
las acciones de esta terapia genética para eliminar este
riesgo", ha afirmado Yoshimura, quien espera que los ensayos
clínicos se inicien a corto plazo en todo el mundo. |

A seguir un artículo publicado en medicinanews.com
y que aparece citado en portalgeriatrico.net
Una bacteria común presente en el cuerpo humano y que siempre
se había considerado benigna, está implicada en la
activación o
en el agravamiento de la artritis, según afirman
científicos
israelíes.
La bacteria pertenece a una familia conocida como "micoplasmas",
que se encuentran normalmente en la garganta de las personas sin
causar allí daños aparentes.
Científicos del departamento de microbiología de la Universidad
Ben Gurion de Negev, en Israel, han comprobado que esta bacteria
está presente también en las articulaciones del 20 por ciento de
los enfermos de artritis y no en otros tipos de artritis.
Según han explicado en la publicación Journal of Rheumatology,
estas bacterias parecen ser los "agentes" que disparan la
acción
del sistema inmune contra los propios tejidos del cuerpo humano.
La presencia de la bacteria se ha comprobado en los fluidos procedentes
de las articulaciones inflamadas, en los que han aparecido las
características
del ADN de "Mycoplasma fermentans", así como los anticuerpos
que
se liberan contra estos microorganismos.
Los estudios de los investigadores israelíes han descubierto
también la presencia en las articulaciones de una proteína de la
cubierta celular de las bacterias que puede ser responsable de la
inflamación que se produce en la artritis.
"Nuestros estudios sugieren que los micoplasmas en las articulaciones
pueden estimular al sistema inmune para que produzca anticuerpos
y un tipo de proteínas, conocido como "citocinas", muchas de
las
cuales son conocidas por provocar inflamación local y daños en
los
tejidos", afirma Jacob Horowitz.
Los investigadores israelíes citan en su informe otra
investigación,
realizada por científicos británicos y franceses que han
confirmado
la presencia de la bacteria en las articulaciones de los enfermos
de artritis.
En la realizada en la Universidad Ben Gurion, se ha estudiado
el caso de 57 enfermos de artritis. En al menos un 20 por ciento
de los casos de artritis se han encontrado trazas del
ADN de las bacterias, pero no aparecen en ninguno de los casos de
artritis diferentes a la.
La mitad de los pacientes estudiados con la modalidad de
artritis mostraban en sus articulaciones el doble de anticuerpos
contra la bacteria "Mycoplasma fermentans" de lo normal.
Los investigadores han encontrado también los componentes
específicos
de la membrana de la bacteria que se consideran responsables de
activar la producción de factores del sistema inmunológico como
los conocidos como TNF-alfa que son responsables de la inflamación
de las articulaciones.
La investigación, según han señalado los científicos
israelíes,
se suma a las crecientes evidencias de que muchas bacterias que
están presentes en el cuerpo humano y se creían benignas pueden
ser responsables de muchas de las enfermedades para las que aún
no hay una respuesta.

También existen estudios en EE.UU. que demuestran (en laboratorio)
que el desencadenante de la respuesta inmune es un carbohidrato,
llamado glucosaminoglucano (GAG), uno de los principales componentes
del cartílago, los fluidos articulares, el tejido conjuntivo y de
la piel. Este estudio muestra que la artritis puede producirse
porque el organismo maneja mal sus propios carbohidratos que, bajo
circunstancias normales, no serían interpretados como una amenaza.
De este modo, los anticuerpos se dirigen hacia los GAG, se unen
a ellos y se acumulan en las articulaciones. Esto es lo que ocasiona
el dolor y la inflamación. Habitualmente, estas sustancias inmunes
-anticuerpos - se segregan ante una infección bacteriana (la superficie
del patógeno - bacteria - también contiene moléculas
similares al
GAG). En la artritis, por lo tanto, el sistema inmune
se dirigiría por error al carbohidrato producido por el propio organismo.

Noticia extraída de la revista "Los Reumatismos" (publicado
por la Sociedad Española de Reumatología - SER) en su
número
de marzo-abril de 2004, página 25.
"Según ha anunciado recientemente EULAR (Liga Europea
Contra el Reumatismo) los políticos de la Unión Europea
parecen desentenderse del problema que supone el conjunto
de las enfermedades reumáticas.
EULAR ha presentado una ofensiva de las asociaciones
de pacientes de todo el continente europeo, incluyendo a
Rusia y Países Bálticos. El objetivo es mejorar las perspectivas
de los pacientes con artritis mediante el aumento de los
recursos europeos de investigación en reumatología y la
mejora de la legislación sobre incapacidad. Nuestro país
se ha unido a esa iniciativa a través de la Sociedad Española
de Reumatología (SER) y de la Liga Reumatológica Española
(LIRE)."
ASAPAR desea sumarse a esa iniciativa para que en el
ámbito europeo se reconozca la importancia de la investigación
en el campo de las enfermedades reumáticas. |

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